Siempre empieza por leer a sus amigos blogueros. Tiene muy claro lo que quiere transmitir, pero cuando empieza a leer cada uno de los post que sigue con entusiasmo, se bloquea. Mira uno y otro y a todos los ve interesantes, y es cuando aquello que pensaba escribir, ya lo ve trivial. Todo y así es obstinada, cuando tiene una intención, no quiere dejarla, insiste aunque aquello no sea del todo perfecto. Hace tiempo, entre línea y línea.Aprovecha para dar un vistazo a la programación, lee con detenimiento cualquier noticia interesante del periódico de hoy, pero no acaba de satisfacerle aquello que observa. Tal vez ésto no es lo que pensaba, resultaba mas dificil de lo que siempre había pensado.
De pronto, suena el teléfono, descuelga y una voz en off, le informa de una oferta de telefonía, solo si lo contrata este mes. Cuelga el auricular, sin pronunciar una sola palabra. Tal vez, le molesta que le hayan interrumpido, cuando busca ella misma una excusa de su excasa inspiración en el día de hoy.
Vuelve a insistir, porque detesta no hacer lo que se había propuesto y era escribir algo nuevo antes de acostarse.
Se imagina por un momento, el no tener un oficio, simplemente vivir de los relatos que escribe a diario para algun periódico local y a tiempos muertos, escribir un argumento, que quizá, quien sabe, algun dia salgan publicados.
Pero no es persona de dejarse llevar por los sueños. Pisa muy firme el suelo, y eso le hace parecer segura.
Escribe y visualiza, pero no le acaba de gustar. Elimina lo que había empezado, y al final decide que hoy no podía ser. Sigue esperando la inspiración...



